muestra del Laboratorio Textil, 2020

Hay ciertos diálogos, correspondencias, que parecen vislumbrarse entre las cosas: el camino que va del interior a lo abierto, del afuera al adentro, de lo sólido a lo que se desvanece. Un mínimo de dos elementos que ocupan un espacio y se relacionan entre sí pueden volverse núcleo de lo textil. Allí, los roles se desplazan, se alternan y funcionan como un organismo vivo. En la renuencia a una definición totalizadora se desdibujan límites a la vez que se delinean las posibles direcciones de un campo. La especificidad se abre paso, como en un vaivén, entre la proximidad con otras prácticas, las propias filiaciones y los requerimientos físicos y materiales de carácter siempre singular. En ese campo es donde cada poética ensaya sus voces, abre un diálogo con lo propio y lo circundante, lo específico y la experiencia en común, el jardín y la casa, la aventura y el cielo.
Proporción o relación de una cosa con otra, acaso de eso también se trate lo textil, la experimentación, la búsqueda. Ojalá correspondencias guarde, además, la entrañable resonancia de un tiempo / espacio de hacer compartido.
Florencia Walfisch, diciembre 2019
